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Mi experiencia como tarotisa

Tarotisa no es la profesión que se elige en la infancia en mi caso, el Tarot me eligió a mí,  y mí experiencia con él ha sido beneficiosa y gratificante en tanto he podido comprobar cómo,  gracias a él, las personas han podido resolver sus conflictos y dirigir mejor sus vidas

Adelina Doval
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ÍNDICE DEL CONTENIDO DE ESTA PÁGINA
1- Mi experiencia como Tarotista
2- Paracelso. Sigmund Freud y el Tarot
3- Galería: Cartas del Tarot, Mancias, Psico-Tarot

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MI EXPERIENCIA COMO TAROTISA

Los niños y niñas nunca dicen “cuando sea mayor tiraré las cartas” Se imaginan un futuro en el cual serán aviadores, enfermeras, abogados, técnicos de informática… Pero jamás se les ocurre “cuando sea mayor seré vidente” Esa es una profesión inexistente para ellos. Todo lo que saben los niños de cartas son los juegos de naipes que ven jugar a sus familiares.

Tarotisa no es la profesión que elegí, en mi caso, el Tarot me eligió a mí y mí experiencia con él ha sido beneficiosa y gratificante en tanto he podido comprobar cómo gracias a él, las personas han podido resolver sus conflictos y dirigir mejor sus vidas

Yo, me sentía inclinada hacia temas relacionados con la medicina, con lo que yo en mi imaginación llamaba “medicina de la cabeza” -lo que sería Psicología, Psiquiatría, Neuróloga…. Pero también me atraía muchísimo el baile, concretamente el flamenco.

Pedí a mis padres que me llevasen a clases de baile, pero vengo de una familia humilde y verdad o mentira, me dijeron que no era posible por falta de dinero. Digo verdad o mentira porque siempre pensé que no lo hacían por dinero sino porque la profesión de artista era «poco seria». Así que me conformé y seguí con los estudios normales que hacía cualquier niño/a de mi edad y seguí adelante.

En una ocasión un familiar hizo un viaje de placer a Egipto, trajo varios regalos para mis padres y entre ellos una baraja de cartas extrañas. No podía reconocerlas. Eran absolutamente diferentes de las que usaba mi abuelo cuando jugaba a cartas con mi tío-su hijo-. En algún momento -no sé cuándo- las saqué de su caja envoltorio y comencé a inspeccionarlas…me atraían sin más y las volví a guardar.

Pero mi mente seguía atrapada en aquellos dibujos extraños, hasta que de nuevo fui a inspeccionarlas de nuevo, no sé exactamente que ocurrió en mi cabeza, pero empecé a (sentir-ver?) cosas que para mi eran reales y que estaban en la vida de las personas que me rodeaban.

Una tarde después del cole, volví a acercarme a aquellos naipes y -¿Se dice sentí supe? No sé, pero fui a mi madre y le dije «La tía María está llegando a España» Ella por supuesto no me hizo ni caso y yo insistí, «Que si que si, si, está viniendo a España con el tío y con los primos». La tía María vivía en Francia y estaba viajando por sorpresa a Barcelona para celebrar no se qué bodas de sus padres -mis abuelos- Ocurrió que desde el aeropuerto llamó y dijo «Venid a buscarnos, estamos aquí». La alegría fue mayúscula pero la sorpresa de mi madre más -y la mí también; ¿De dónde sacaba yo esa verdad?

El caso es que convertí esos encuentros con las cartas del Tarot en una especie de entretenimiento que usaba frecuentemente, de algún modo me atraían, y más cuando veía cómo las cosas ocurrían y como mis padres se seguían sorprendiéndose……Sorprendiéndose hasta que la sorpresa pasó a preocupación «esta niña está bien de la cabeza». Fui entendiendo que si quería seguir con mi nuevo «juguete» era más prudente seguir haciéndolo a escondidas. Así que cuando mi padre no estaba en casa y mi madre andaba por la casa entretenida con sus cosas, yo me metía en mi habitación y usaba esas cartas. Hay que decir que eso no era cada día, no era una obsesión! Era solo un entretenimiento con el que jugaba de vez en cuando.

Ahora pasados más de 50 años -ahora tengo 66 años-me doy cuenta que con aquellos encuentros con las cartas, no estaba haciendo sino, que ejercicios para abrir mi mente más allá de lo ordinario. Obviamente a los 10 años no tenía idea de que estaba haciendo ejercicios de expansión de la conciencia. Es ahora cuando miro hacia atrás que me doy cuenta de ello. Porque a partir de empezar a «tirar cartas» llegó un momento que «sabía cosas» sin tirar cartas.

Recuerdo muchas ocasiones en las cuales sin saber porqué me venían a la cabeza situaciones y las decía: «mañana vendrá tal y………» .Y efectivamente ocurría. Mi madre no decía nada, no se si pensaba algo o simplemente pasaba de mí, pero mi padre -que tenía otro carácter, me decía: ¿Pero tu cómo lo sabes? y yo le decía «porque lo se»

Esa frase me hace recordar mucho a mi padre, pobrecito ya no está conmigo desde hace años, era muy cariñoso y muy bueno. Me lo hace recordar porque mi frase «porque lo sé» todavía la usaba él mismo cuando yo ya era adulta. Cuando hablábamos de cualquier cosa, de mis hijos, de cosas cotidianas, de opiniones generales de la vida, etc, él me decía exactamente «pero porqué lo sabes, ya!, porque lo sé» y nos reíamos los dos.

Tengo que decir, que según creo, el hecho de trabar esa conexión con las cartas, me hizo más sensible a otras señales, de modo que como acabo de decir arriba, a veces «sabía cosas» sin necesidad de mirar las cartas, simplemente lo sabía. La gente a eso le llama «intuición», y creo sinceramente que todo ser humano es capaz de «saber cosas» porque si. Ocurre que algunas personas simplemente viven en la superficie de las tareas cotidianas y no se escuchan por lo que ciertas señales les pasan desapercibidas, pero la naturaleza nos habla, formamos parte de ella, si estamos al tanto, la oiremos.

Y así fue transcurriendo mi vida normalmente. Como quiera que fui aprendiendo que mis «actividades secretas» podían causarme problemas (una vez mi madre habló de llevarme a un psiquiatra), pues ya me di cuenta que yo debía hacer mi vida normal primero como niña, después como adolescente, luego la madurez, pero siempre siempre manteniendo mis «dotes?» en un absoluto secreto para evitarme problemas. Contra más me pareciese a mis hermanas, mejor.

Fui a la escuela, los estudios primarios, y cuando tuve que elegir qué seguir estudiando de cara buscar una profesión -«porque hay que ser una persona de provecho»- ¿Conocéis esa frase, no?, la típica, hay que ser hombres y mujeres de provecho, pues elegí, si, una carrera que me enseñaría qué hay en la mente humana, sus pautas fisiológicas, neurológicas….etc. etc. Eso era lo más aproximado a mis otras actividades «secretas», de modo que, entre las actividades «esotéricas» mías personales sumado a mis estudios «formales» acabé siendo muy hábil en ayudar a las personas; sumar además los años experiencia, pues cuando escribo esto tengo ya 66 años y me he dedicado a esto desde casi siempre.

Los estudios «esotéricos» a los que me refiero que fui aprendiendo al unísono con los otros estudios «formales normales», son: La Astrología, El I-Ching, Runas, Medicina naturista, Interpretar sueños personales…. etc etc. Respecto de los sueños, hay que decir algo importante, no existe definiciones de significados de un sueño que sea el mismo para toda la raza humana. Cada persona tiene su simbología concreta especial. Para unos subir una escalera es ascender, para otros una lucha por llegar, y las connotaciones son muy distintas; el el primer caso se trata de algo optimista y en el segundo hay un elemento de pesimismo e inquietud.

QUÉ OCURRIÓ PARA QUE EL TAROT ACABASE SIENDO MI PROFESIÓN?. Está claro que mis padres no solían comentar nada porque tener una hija tarotisa no estaba, digamos bien visto. Pero mis hermanas si, lo comentaban «pues a mi me acertó tal, y a mi cual….» Llegó a los oídos de las vecinas y éstas acabaron por llamar a mi puerta preguntado por mi «Sra, me han dicho que su hija……puedo pasar….» y mi madre las dejaba pasar. Me preguntaban cosas, yo les contestaba, les acertaba y así fue corriendo la voz y cada vez venía más gente a mi casa, lo que acabó siendo una molestia para mi familia, a la vez que empezaron a temer que dejase de lado mis estudios normales, y al fin -dado que yo no quería dejar el Tarot- me propusieron una solución:

-. Primero acomodaron mi habitación poniendo un mueble cama de modo que ésta quedase escondida y mantuvieron el pequeño despacho que ya tenía para realizar mis deberes escolares añadiendo una silla más para la visita
-. Solo atendería a las personas una vez a la semana con reserva de hora de manera que no se interrumpiese la vida familiar
-. Además, ya que no quería dejarlo, cobraría. Esto fue un lío porque nadie sabía qué precio tenía eso, así que al final se decidió que fuese la voluntad.
-. Y sobre todo, sobre todo que no dejase ni mis estudios ni la vida propia de una chica de mi edad, tenía 17 años!


Y ese fue el trato y desde entonces no he dejado el Tarot

Esa es mi historia

-2-

PARACELSO
SIGMUND FREUD Y EL TAROT

PARACELSO. Su idea es de que existen fuerzas astrológicas magnéticas que influyen en las personas tanto en sus mentes como en sus cuerpos. Paracelso estudió la medicina normal de su época, sin embargo chocó con lo establecido porque añadió a la curación métodos astrológicos entendiendo que éstos ejercían también cierta influencia. Trabajaba con los astros, con la alquimia, productos químicos y minerales. Ve en el ser humano un microcosmos en que que conviven todos los elementos del Universo, por eso no solo tiene en cuenta el cuerpo sino también su mente. Para separar lo puro -el ser humano- de lo impuro -la enfermedad- había que usar la Alquimia. También creía que tanto plantas como minerales tenían fuerzas ocultas con el poder de sanar. Se dice que curó la sífilís con Mercurio. Con alcohol y opio curaba los dolores de la artrosis. También usaba ciertos venenos que en dosis pequeñas eran curativas, algo similar- que no igual- a las vacunas actuales y a la homeopatía.

SIGMUND FREUD Y LAS CARTAS DEL TAROT

SIGMUND FREUD. El marco teórico del que parte es haciendo el esquema siguiente:
Existe un «Yo» al que llama principio de realidad, es la identidad que percibe, que piensa, razona, ordena su vida, etc, pero que además actúa y está influido por factores inconscientes ante los cuales crea los llamados mecanismos de defensa
EL Llamado «Superyó». Este es una parte aprendida en un contexto social y que está marcando a las personas qué está bien y qué está mal, qué se debe de hacer y qué no. Se trata de la conciencia moral de su grupo cultural, la tiranía de lo bueno y de lo malo, de lo que en esa sociedad está o no bien visto
Y el «Ello». Al nacer, dice, todo y todos somos «Ello», es el instinto de vida, aquello a lo que nos orientamos de forma espontánea de acuerdo a nuestra fisiología y a nuestros deseos, la fuerza motivadora hacia una motivación, entendiendo que esta motivación tanto pude ser física como emocional, y en lo emocional, tanto las emociones que llamamos buenas como el amor, el sexo, el cariño, la empatía, como el odio hacia algo o alguien, la rabia, etc,

¿SE PUEDEN APLICAR AL TAROT LAS ESTANCIAS PSÍQUICAS DE FREUD?   
VEAMOS EJEMPLOS

EL «YO»
Ejemplo con el Sumo Sacerdote y el Anciano. Esas cartas de salida ya me están indicando que es un hombre casado pero que aún así, está solo. ¿Qué hace un hombre casado o en pareja con una carta de soledad al lado? Tiene la mujer en otro país? No creo. Lo más probable es que si está casado, pero no tiene pareja, no se siente en pareja. Hay que seguir viendo las cartas para ver porqué eso es así. De momento lo que veo es que su «mecanismo de defensa» es decir, su reacción ante eso, es sentirse deprimido, se aísla, no comenta a nadie y no pide consejo a amistades, familia, etc, El anciano es también mutismo, guardarse para sí sus penas y tratar de buscar él solo la solución. Está claro que es buena persona -sumo sacerdote y anciano así lo indican- pero la carta segunda -el anciano o ermitaño- indica una actitud de necesitar soledad para pensar, para decidir. Veremos más adelante si su soledad le lleva a no hablar, estar decaído, de modo que su esposa lo ve distante, o bien, toma el camino de encerrarse dentro de un libro, la televisión como métodos de escape hacia su silencio. Lo que es cierto es que juntas, son cartas de pesimismo.

EL «YO»
Ejemplo con la Emperatriz y el Colgado. Al consultante se le identifica con la primera carta de salida que generalmente suele ser una imagen, y a su derecha otra carta. Son pues las dos cartas primeras que están definiendo a la persona que consulta. Pongamos una mujer -la Emperatriz como primera carta y el colgado a su derecha. ¿Qué me están diciendo las cartas? La Emperatriz me sugiere que es una mujer emprendedora, con carácter y personalidad, capaz de llevar a cabo sus planes y proyectos, con seguridad en si misma, sin embargo, el Colgado a su derecha me está indicando que en estos momentos no está usando sus capacidades. Las cartas que sigan me dirán el porqué esa mujer está «parada», cuáles son las emociones que la están paralizando. Eso solo ya llevaría mucho tiempo de hablar con esa persona y ver sus opciones de salida. No obstante, no hay que olvidar que la Emperatriz tiene recursos propios y buena influencia sobre los otros, de manera que muy fácilmente, si coge fuerzas y se pone en marcha sacando a la luz su personalidad, ganará, sea en el ámbito laboral como afectivo.

EL «SUPER YO»
Ejemplo con la Emperatriz y el Colgado. EL «SUPERYÓ» Esta estancia Freudiana se refiere a la conciencia moral que es del todo aprendida. Vemos a un bebé en la playa desnudo absolutamente resuelto sin importarle nada, sin conciencia de vergüenza. Un poquito más adelante, se negará en rotundo a que sus padres le quiten el bañador!. La conciencia, pudor moral, lo que está y no está bien…todo eso es aprendido. Si tomamos el ejemplo anterior con la Emperatriz y el Colgado, podemos estar seguros que lo que está paralizando a la Emperatriz es su conciencia moral. Seguimos tirando cartas y veremos si eso es que tiene un amor oculto con el que se siente culpable, si es un negocio que considera ilegal o no moral, etc. Si relacionamos esto con «el Ello» Freudiano, podemos estar seguros que esta persona está sufriendo mucho, porque el «Ello» le exige satisfacción de sus deseos y sin embargo con el colgado los está reprimiendo. La labor como consejera tarotisa con esta persona será muy importante


EL «ELLO»
Ejemplo con el Sol y la muerte. El Sol estaría indicando por ejemplo- un enamoramiento, y la muerte la represión absoluta de ese amor. Las cartas siguientes nos dirán porqué lo reprime y el final de la situación. ¿Se liberará?

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ÍNDICE DE LA GALERÍA

1- Cartas del Tarot
2- Mancias
3- Psico Tarot

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3- GALERÍA PSICO TAROT

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